mardi 24 janvier 2012

24.01.12 Epílogo III

Todo mi recorrido ha pasado bien. Ningun accidente, ningun problema de salud, ningun lardo o attaque.
Para precaución he quitado mi reloj de pulsera para no provocar ganas en los grandes ciudades.
Ningun perro me ha mordido. Siempre los perros sueltos han sido encadenados. Una vez un perro ha venido cerca de mi para acogerme. Un pocito mas lejos, al lado de una casa, se ha dado la vuelta para ladrarme y proteger "su" terreno.
Ninguna vibora me ha mordido. Y serpientes he visto muchos sobre mi camino en la region de Teruel, Guadalajara y Alcaraz. No necessité mis medicamentos especiales que he traido por si acaso.
Y el moral a siempre sido al top.
El equipaje fue bien elegido. Sobre todo la tienda de campaña, comprado en los ultimos dias antes de mi salida estaba muy util.
Y he encontrado solamente gente muy amable.
Me acuerdo de la "Flor de la noche" en Barcelona. Una chica de unos 20 años, de Bolivia o Perú en la Rambla a las 7 de la mañana. Yo bajé rumbo al Sur. ¿Señor no quieres relajarte conmigo? Y ella cogí mi mano y de este manera caminamos una minuta, como hija y padre. Dos mundos differentes se encontraron un momento, irreal. Con mi ama de perro de San Bernardino no falta mucho que pagaría el servicio sin consumirlo. Continué mi camino en la mañana recien nacido. Suerte, chica, que hagas tu camino en Europa.
O este hombre, encontrado en su camion despues que había atravesado un rio cerca de Guadalajara (sin puente) quien, despues que había contado mi historia. se exclama una vez despues la otra: "¡Joder! ¡Joder! ¡No es possible: al fin del mundo!"
O al norte de Malaga donde me encontré en una tormenta indescriptible. Un diluvio extraordinario. Me iba a protegerme contra un muro de una casa. Un hombre se daba cuento de mi situación desesperada y me llamaba para venir a dentro. Me invitaba a almuerzar con el y sus amigos. Antes de separarnos me ha dado un regalo: una lata de recuparation, transformado de sus manos en un vaso (ver imagen).
En mi recorrido he encontrado paysajes extraordinarios. Montañas, bosques, barrancos, llanos. Pero tambien pueblos, ciudades, puentes. He caminado sobre senderos, caminos rurales, carreteras y autovías. He dormido a fuera en el bosque y campo, en campings, refugios y hoteles.
He visto el mundo con todos sus aspectos.
He aprovechado la gran libertad.
Este aventura ha sido una experiencia unica, extraordinaria y impressionante.
No se repite.
No  hay otra.
Pero quedaré siempre en mi mente.

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